Lo importante era ganar, alzarse con los tres lingotes de oro y seguir aferrados a la inversión del inicio de temporada. Atlético hizo los deberes, a veces bien, a veces mal, pero terminó de rellenar el casillero del triunfador. Podrá brindar el 31 con la conciencia tranquila, sabiendo que anoche agotó las balas de su cartuchera de tanto dispararle al cuerpo a Merlo; el único invitado desalineado a la fiesta celeste y blanca.
Hay que ser sinceros: el partido fue un parto en lo que al marcador se refiere, porque si de situaciones de gol se trata al uno bonaerense habría que hacerle un monumento de bronce. Se tuvo fe el arquero y tapó varias complicadas, así como también recibió pelotazos a quemarropa cuando lo apropiado era tirar a los flancos. En fin.
Lo que cotiza es el 2 a 1, empezando por la tremenda corrida del bailarín Chávez tras una peinadita del "Pitufo" Ramos. "El Negro" salió de atrás, danzó entre tres torres y se animó a tirarle al palo a Capogrosso. Inapelable derechazo; la red fue su remanso y el gol el principio del fin para un "charro" atormentado de tanto ir y venir. Pero el fútbol puede ser letal cuando se desperdicia más de la cuenta. En tiempos de crisis cada migaja es un kilo de pan. Eso pasó.
El "decano" despilfarró toneladas de harina y Delgado, como quien pasa a saludar al futuro marido Ischuk, le ganó por arriba a todos y le regaló un trago amargo al "José Fierro". Injusticia por acá, algarabía por allá. A remar de cero.
Conocedores del golpe por golpe, los jugadores no sucumbieron, tampoco empezaron a vender rifas para comprar la hazaña. Lentamente el show se transformó en un monólogo del anfitrión y la diferencia cayó al rato. Delgado, el visitante más odiado, se convirtió en el mejor amigo de Hrabina.
Gran jugada colectiva, Becerra busca socio en vez de probar; un central amortigua su buscapié y la bonita cae en el botín de Ramos. El paraguayo suelta un latigazo mal, a cualquier parte. Por fortuna, Delgado se enredó en mil errores: pifió el rechazo al remate de "Pitu" y mandó a guardar la caprichosa en el lugar equivocado. 2 a 1 y a pensar en el verano.